la mirada de tropicalización
En este cómic, Mafalda interpreta a la dueña de un hotel en Costa Rica que está cediendo a la presión de construir la imagen perfecta de “pura vida” como paraíso. Ella compra por internet flores ave del paraíso, aunque en realidad son originarias de Sudáfrica. La presión de la mirada turística, las representaciones visuales de un destino turístico que reducen y aplanan la diversidad geográfica en una sola imagen fácilmente consumible e identificable, más fácil de vender y reproducir masivamente, ha creado una hiperrealidad donde ya no sabemos realmente cómo luce Costa Rica, ni qué plantas y fauna la identifican verdaderamente.
La tropicalización describe los complejos sistemas visuales mediante los cuales las islas fueron imaginadas para el consumo turístico, así como las implicaciones sociales y políticas que estas representaciones tuvieron sobre el espacio físico real de las islas y sus habitantes. Más específicamente, la tropicalización explica cómo ciertos ideales y expectativas sobre los trópicos influyeron en la creación de imágenes de lugar en el Caribe. Describe cómo, a pesar de la diversidad geológica dentro de los trópicos, e incluso dentro de una sola isla caribeña, se desarrolló un concepto muy específico de cómo debía verse una isla tropical caribeña dentro de las economías visuales del turismo. (An Eye for the Tropics, Krista A. Thompson, 2006)
Los trópicos, ubicados entre el Trópico de Cáncer y el de Capricornio, terminaron asociados a una imagen uniforme de destino paradisíaco. Así, pese a la enorme diversidad ecológica existente dentro de los trópicos, e incluso en una misma isla, las economías visuales del turismo consolidaron una idea muy particular y simplificada de cómo “debería” verse un destino tropical.
Las élites que desean modernizar un lugar considerado rural, salvaje o “hostil” utilizan la tropicalización como una herramienta para colonizarlo y subordinarlo a la mirada extranjera. Dentro de este proceso, las poblaciones nativas son representadas simultáneamente como atrasadas y pintorescas: figuras decorativas dentro de una escenografía creada para satisfacer las expectativas del visitante. Los habitantes locales dejan de ser sujetos complejos y se convierten en personajes de fondo dentro de una representación cuidadosamente diseñada de lo “tropical”.
Aquello que los turistas valoran como exótico o paradisíaco, las élites lo reinterpretan como una oportunidad de modernización. Así, intentan construir espacios donde tanto turistas como sectores privilegiados puedan sentirse seguros y cómodos dentro de una versión domesticada de la naturaleza, la cultura y la diversidad de Costa Rica y otros territorios tropicales. El resultado es una forma reducida y diluida de las culturas nativas: una versión filtrada y comercializable que elimina todo aquello que pueda resultar incómodo, complejo o amenazante para el sistema político, económico y simbólico de las élites extranjeras.
Las creencias espirituales, las relaciones con la tierra y las formas de organización social de los pueblos locales muchas veces desafían la lógica colonial y capitalista que sostiene la presencia extranjera en esos territorios. Por eso, la tropicalización no es solamente una estética turística, sino también una forma de mirada colonizadora. Impone identidades simplificadas sobre los pueblos nativos y obliga al entorno a adaptarse a la fantasía de las élites: una fantasía de paz, armonía y paraíso cuidadosamente controlado, donde la complejidad real del territorio y de sus habitantes queda invisibilizada.